|
El País
|
|
Lunes 14 de Marzo de 2011 01:02 |
El conflicto de los controladores aéreos se ha erigido en paradigma de los excesos que pueden producirse en la negociación colectiva. Pese a constituir una rareza, la idea de un convenio prorrogado durante seis años por la obcecación de empresa y trabajadores evidencia la perversión a la que puede llegar el modelo español. Esa prórroga infinita tiene los días contados, a juzgar por la reforma del sistema que perfilan la patronal y los sindicatos. Fijar plazos a la negociación, obligar a presentar propuestas y, en última instancia, recurrir a un árbitro constituyen las claves de un nuevo esquema que dará un vuelco a las relaciones laborales.
leer noticia completa
|