Al él se debe la creación del imperio LVMH, un gigantesco grupo empresarial que aglutina las firmas más lujosas y famosas del mundo, como: Christian Dior, Louis Vuitton, Loewe, Givenchy o Möet & Chandon. Su valor estimado es de 26.000 millones de dólares.
Este "empresario del lujo", como es definido por algunos, se considera una persona discreta, tranquila y un gran amante del arte. Y es precisamente su fascinación por la creación artística y por la búsqueda de la perfección lo que le impulsó a introducirse en el mercado de los productos de lujo. Su gran reto llegaría en 1985 cuando decidió comprar el grupo Boussac, al que pertenecía Christian Dior, para relanzarlo y convertirlo en lo que es hoy en día: una firma mítica dentro del mundo del diseño y de la moda más sofisticada.
Para Bernard Arnault el éxito material tiene una importancia
relativa, lo que verdaderamente le ha apasionado desde que se
inició en el mundo de los negocios es dirigir empresas para
colocarlas a la cabeza del mercado. Y en este terreno ha
demostrado con creces sus grandes logros. Si a esto añadimos la
sinceridad, el rigor y la rectitud como principios básicos de su
manera de actuar, estamos, sin duda, ante una singular persona
dentro del complicado mundo empresarial. Aunque presidir el
grupo LVMH es una tarea absorbente, que le obliga a viajar y a
asistir a infinidad de actos junto a personalidades de ámbitos
tan dispares como la política, los negocios, la banca o la
cultura, Bernard Arnault siempre encuentra tiempo para estar con
su familia o actuar como mecenas artístico. Además, siempre se
ha mostrado como un celoso guardián de su intimidad, que ha
defendido con una discreción a prueba de flashes.
Este inquieto hombre de negocios que ha hecho del lujo su enseña
personal ha mostrado también su interés por el mundo de
Internet, hasta el punto de que un 5% de los activos de su
holding personal, el grupo Arnault, está invertido en la red y
en empresas de telecomunicaciones. Ante el futuro se muestra
prudente pero, su iniciativa y su voluntad de hierro le hacen
capaz de conseguir cualquier cosa que se proponga.

