Francisco González, presidente de BBVA, pronunció su discurso durante la cena que se celebró con ocasión del Segundo Simposio del BCE-CFS Research Network sobre mercados de capitales y la integración financiera en Europa. Francisco González participó en calidad de presidente de la European Financial Services Roundtable (EFR), además de presidente de BBVA.
“La perturbación que se está viviendo en los mercados financieros está afectando gravemente a nuestro entorno de negocio y, en consecuencia, nuestra agenda está centrada en cuestiones como la gestión del riesgo de liquidez, los marcos de titularización y el empleo de modelos en el contexto de requisitos de capital”, declaró Francisco González durante su presentación “The European financial system at a Crossroads”, y en referencia a la labor desempeñada por la EFR en los últimos años.
“De la experiencia de la EFR durante los últimos siete años se puede extraer una conclusión clave: es necesario disponer de marcos de supervisión y regulatorios más homogéneos en los mercados financieros europeos y, por extensión, en el escenario financiero mundial”, comentó Francisco González.
“Las crisis financieras son un fenómeno recurrente de las economías de mercado. Funcionan a modo de mecanismos dolorosos pero en ocasiones purgan los excesos habidos a la hora de asumir riesgos en los mercados financieros”, afirmó el presidente de BBVA.
“Pese a lo novedosas que puedan parecer las circunstancias que rodean a la actual crisis, su contenido es bastante habitual. Términos familiares en otras crisis, como los fondos de cobertura de riesgos o la deuda soberana, son sustituidos en esta ocasión por otros como los SIV [vehículos de inversión estructurada], los CDO [obligación de deuda colaterizada] o los monoliners”.
Francisco González aseguró que la gran expansión financiera era principalmente el resultado del auge en la titularización y del rápido desarrollo de los vehículos de inversión estructurada, conductos, fondos de cobertura de riesgos, inversión de capital privado, créditos de apalancamiento y similares.
“El resultado fue un apalancamiento excesivo e imprudente de ámbito mundial que finalmente ha demostrado ser insostenible. Y lo que estamos constatando ahora es un doloroso proceso de desapalancamiento, que nadie sabe exactamente cuánto durará”, añadió.
“La crisis ofrece algunas lecciones que podrían ayudar a acelerar el retorno a la normalidad y a evitar la aparición de problemas similares en el futuro. Tenemos la responsabilidad de aprender de esta crisis y de trabajar juntos para avanzar. Solamente podremos encontrar soluciones con un diálogo y cooperación honesta”.
“Algunas de estas lecciones nos remiten a las buenas prácticas y principios básicos tradicionales de la banca. No cabe duda de que las reglas y las normas son importantes, sin embargo, la crisis pone en evidencia la importancia y utilidad que tienen los principios y los códigos de conducta por encima incluso de las reglas más precisas. Todas las decisiones y acciones de los intermediarios financieros deben ser moral y socialmente aceptables, no solo legalmente aplicables”, señaló.
“El verdadero reto consiste en cómo garantizar la correcta aplicación de los principios. En primer lugar, por ejemplo, la crisis de los mercados de valores titulizados sugiere que los originadores deberían ser obligados a retener una parte importante del riesgo en sus propios balances. Segundo, la transparencia es un deber. Los bancos deberían comunicar su grado de su exposición y el modo en que calculan sus valoraciones”, afirmó.
“En segundo lugar, los mercados de titulización tienen que ser más transparentes. El evitar conflictos de interés es sumamente importante. El Pilar III de Basilea es un paso en la dirección correcta. Ahora bien, existen grandes diferencias en los modelos internos que utilizan los bancos y los supervisores, por lo que se requiere un gran trabajo de armonización”.
“Finalmente, es necesario reforzar los controles y procedimientos prudenciales internos”.
“Otra lección deriva de uno de los rasgos más evidentes de esta crisis: su carácter mundial. Los agentes de todo el mundo están mucho más interconectados y las carteras se gestionan mundialmente”.
“Es fundamental que la cooperación internacional y la coordinación de los estándares de control y normativos internacionales sea más eficaz”, afirmó Francisco González.
“Los problemas de liquidez, si no se tratan de forma rápida y adecuada, pueden acabar convirtiéndose en problemas graves de insolvencia”.
“Ante estos problemas de liquidez, hay que destacar la prontitud con que los bancos centrales intervienen en los mercados. El caso del BCE es especialmente destacable. Ha sido capaz de abordar esta situación de mercado extraordinariamente compleja sin tener que introducir ningún cambio en su marco funcional. Su política de provisión de liquidez ha sido asumida dentro de los instrumentos, las frecuencias de intervención y la lista de colaterales definida y conocida por los participantes de los mercados antes de que despuntase la crisis”, constató.
“En este escenario, la aparición de los Sovereign Wealth Funds (SWF) [fondos soberanos de inversión], como proveedores de financiación, debe ser considerada un avance positivo. Desde junio de 2007 han invertido en torno a 75.000 millones de dólares en el sector financiero. Ahora bien, dada la estructura de la titularidad de estos fondos, deberían seguir siendo inversores puramente financieros”.
“Habrá pérdidas financieras importantes, habrá damnificados y habrá un periodo de crecimiento más lento. Pero nuestros mercados e instituciones cuentan con recursos con los que superar esta crisis, como otras anteriores, y crear un entorno financiero mejor y más sólido que sepa aprovechar las ventajas de la globalización y el avance tecnológico”, añadió.
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